Rentas justas, ¿para quién?

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Desde lo más íntimo y personal.

 

Por Mina Moreno

 

Cuando comencé mis estudios en la Facultad de Derecho de la UNAM, nos hablaban siempre del imperio de la ley y de la fuerza de la cosa juzgada: una vez que un juez dicta sentencia y esta queda firme, debe cumplirse.

 

La vida me enseñó que, en la práctica, no siempre es posible ejecutar una sentencia de arrendamiento, es decir, llevar a cabo un lanzamiento.

 

Hubo épocas, cuando el PRD gobernaba la capital, en que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México no autorizaba lanzamientos.

 

En otras, la Asamblea de Barrios se presentaba como una turba dispuesta a llegar a los golpes.

 

Supe de abogados recibidos a balazos. Yo misma, como litigante, lo viví: en una de tantas ejecuciones de sentencia, a mi hermana Bea (q. e. p. d.) y a mí nos recibieron con tanques de gas que amenazaban con hacer estallar. Quienes hemos litigado en algún momento tenemos miles de anécdotas así.

 

Y fue mi abuela Guillermina quien me enseñó la fragilidad de las personas mayores cuando su único ingreso proviene de rentar sus cuartos.

 

Hoy, en la conferencia de prensa de los domingos La Chilanguera, se anuncia que el Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México y la jefa de Gobierno, Clara Brugada, impulsarán una «nueva» Ley de Rentas Justas, la cual es impulsada desde el Palacio del Ayuntamiento.

 

Entre sus puntos centrales están:

 

• Se prohibirá cobrar la renta en dólares.

• Se creará una Defensoría del Arrendamiento.

• Los contratos se registrarán de forma electrónica.

• Habrá un gabinete de lanzamientos que vigilará el respeto a los derechos humanos y exigirá capacitación para los cargadores que participan en ellos.

• Solo se podrá pedir una garantía: quien pida depósito no podrá exigir aval, y el depósito no podrá ser mayor a un mes de renta.

 

El argumento central es que la ley va contra las inmobiliarias y contra la gentrificación. Pero la realidad jurídica es otra. Hay una máxima del derecho: donde la ley no distingue, no cabe distinguir. Esta norma se aplicará por igual a un gran corporativo que a una señora que renta un cuarto de su casa.

 

Entonces, ¿qué pasará con los pequeños propietarios? ¿Con las personas mayores, como mi abuela? ¿Con quienes completan su ingreso rentando el cuarto que quedó vacío cuando el hijo se fue?

 

Mi experiencia como nieta y como litigante es desgarradora, sobre todo porque la he vivido en carne propia. Recuerdo la vez que amagaron a mi única hermana con un cuchillo en la garganta, cuando solo íbamos a notificar una demanda de arrendamiento. El día del lanzamiento nos recibieron a botellazos.

 

Esa es la otra realidad, de la que no se habla y que se pretende ignorar.

 

Morena anunció que abrirá foros sobre la Ley de Rentas Justas y convoca a los colectivos. Yo también quiero convocar: a todas y todos los que completan sus gastos rentando un cuarto, una parte de su casa o un departamento. Los invito a participar. Su voz también debe escucharse.

 

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