¿Quién manda en el Palacio de Donceles?

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Desde lo más íntimo y personal.

«Con el puño no se puede intercambiar un apretón de manos».

Indira Gandhi

Por Mina Moreno.

El día de ayer los hechos violentos ocurridos en el Congreso capitalino exponen las fracturas hacia el interior del partido Morena en ciudad de México.

Demostrado, quedó a través de material video gráfico, fotográfico y testimonios que el Diputado suplente Victor Hugo Lobo Rodríguez bautizado como «Lobito» por ser el junior de Victor Hugo Lobo apa fué quién dió la orden de cerrar las puertas de las instalaciones legislativas de Donceles.

Fuentes extra oficiales han confirmado a esta periodista que fué el Junior Lobito quién directamente mando al personal de resguardo cerrar puertas y no abrir al diputado propietario Gerardo Rodríguez García.

Más aún, al más puro estilo del añejo estilo priísta Lobito exigió al diputado Jesús Sesma, Presidente del Congreso diera por concluida la sesión por no haber las condiciones para continuar las actividades legislativas del miércoles 21 de enero.

Afortunadamente, Sesma mostró coherencia, sentido común y desestimó los argumentos del Junior.

La historia detrás.

Debido, a acuerdos internos, esos que Eduardo Cervantes, uno de los fundadores del partido critico en la conferencia de prensa de los domingos La Chilanguera el ocho de agosto de dos mil veinticinco, mismos que fueron realizados por Morena en las últimas elecciones y que dieron como consecuencia, dos lugares para padre e hijo como diputados, uno federal y otro local, asimismo, el chófer de Victor apá, jugó el papel de Juanito y sí resultó como beneficiado al ser reconocido por el IECM como diputado propietario otorgándole a Gerardo Rodríguez García la titularidad, así que la ley electoral le da el derecho a reclamar la curul.

Si hubo una negociación por debajo de la mesa ese fue su riesgo de los Lobos.

Cosas, de la polaca, cuando el tiro les sale por la culata.

Pero, más allá de todo lo sucedido, las transacciones políticas, el día de ayer quedó evidenciada la fractura interna en Morena.

Faltó pericia y expertis sí, control de daños también.

Surgen las preguntas obligadas.

¿Quién controla la seguridad del Congreso capitalino?

¿Quién gobierna el Palacio de Donceles?

¿A quién responden los trabajadores de resguardo?

¿Los berrinches de un Junior y su padre están por encima de la actividad legislativa, del interés público de la ciudad de México?

Los hechos violentos ocurridos el miércoles 21 de enero generados por una turba dirigida y manipulada por intereses personales pudieron terminar en tragedia, además en ponen en evidencia la fragilidad de la seguridad en las instalaciones del Congreso de la ciudad de México y demuestran lo que nos espera rumbo a las elecciones intermedias.

Al tiempo.

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