La lucha libre a través de los ojos de Ik Rodríguez.

Portada » La lucha libre a través de los ojos de Ik Rodríguez.

Luchan para vivir, viven para luchar.

En el centro cultural Futurama se encuentra la exposición fotografíca de lucha libre de Ik Rodríguez.

Quien narra de primera mano cuál es su motivación y qué representa esta muestra fotografíca.

El nombre de RECIO, como se bautizó a este proyecto, tiene su origen en el mismo significado del adjetivo que es fuerte, vigoroso, robusto, áspero, duro o de carácter severo.

Ik, señala que empezó por la cercanía, un ring montado en la calle o en un local prestado, la sangre a un palmo de la cara, el cuerpo expuesto sin la coartada del mito, ni la distancia de una pantalla.

Así RECIO nace de esa proximidad.

Él señala que no es una serie sobre lucha libre: es una serie sobre lo que la lucha deja ver cuando él le quito el mito —sangre de verdad, alambre y tubos de luz, un público que casi podría tocar la herida.

EL CUERPO COMO TRABAJO.

Así, la imagen que resume el proyecto para Ik es la del billete prensado contra la piel ensangrentada.

Ahí, está sin metáfora, una economía informal donde el cuerpo es el único capital y la paga, se pega, sobre la herida.

Ik, quiso hacer visible una forma de trabajo que la economía formal no cuenta: la de aquel que se gana la vida gastándose el cuerpo.

Y, ello sucede en la periferia, donde el ring es de la colonia y el público son vecinos, niños, familias.

Por eso, la violencia que retrata no es antisocial: es rito colectivo, es pertenencia.

Así, señala que le interesó la torcedura de clase en una vieja pregunta ética.

¿Qué hacemos cuando miramos el dolor ajeno?

Ik, señala que en el gran espectáculo hay distancia y seguridad; en la lucha de barrio la sangre alcanza al que mira, y aun así todos levantan el celular.

Ese choque entre el cuerpo crudo, inmediato, y la pantalla que lo media es de lo más actual que dice su trabajo, nos comenta.

LA NOTA ROJA, NO LA POSTAL.

Ik, señala que no quiso inscribir la lucha en lo folclórico, ni en lo turístico, sino en una tradición mexicana más severa: la de la crónica del accidente, donde el cuerpo y quienes lo miran caben en un mismo encuadre público.

Él, rescata la lucha de la postal y de la mexicanidad de souvenir para devolverla a la manera en que este país mira la muerte y el dolor en la vía pública.

Otros, han dignificado la lucha como identidad, familia y pertenencia; IK se negó incluso a esa redención, él prefiero quedarse en la herida, el sudor, el dinero y el cansancio.

RECIO es, a propósito, una anti-postal.

Y, al tratar un asunto tan local con la crudeza del grano, el fragmento y la imagen sucia —esa que rompe con lo pulido— afirmó algo: esto merece la misma seriedad fotográfica que cualquier tema del mundo.

CONTRA EL MITO.

Para Ik, la lucha se narra a sí misma con máscara, héroe y moraleja: identidad nacional, épica del bien contra el mal.

A él le interesó el envés: el circuito independiente donde el mito se reduce a cuerpos, sangre, paga y comunidad.

Quiso mostrarla como el oficio y el desgaste, no como leyenda.

Y, complicar la idea cómoda de la «violencia pactada»: la coreografía es actuada, sí, pero la herida y el agotamiento son reales.

Señala que ahí vive, según cree, la verdad más honda de la lucha libre: un teatro cuya moneda es el sacrificio corporal genuino.

Ik, documenta además una escena precaria, sin cámaras de televisión, casi sin archivo.

RECIO, es también un testimonio de algo que casi nadie está guardando la lucha de barrio en su forma más pura y cruda, sin maquillaje.

DESDE DÓNDE MIRO

Él señala que no esquiva el riesgo: fotografiar el dolor de esos cuerpos puede volverse mero morbo, pero la realidad es que es la extracción disfrazada de testimonio.

Además, nos dice que el sentido de este proyecto se juega justo en ese filo: en si, a través de su mirada que es complicidad, pero también espectáculo o cuidado.

Agrega, que por eso, sabe que su valor no está en mostrar sangre, sino en obligar a quien mira e incluso a él mismo, a preguntarnos.

¿Desde dónde miramos?

Culmina, señalando que ese es, al final, el golpe que busca: no el de la caída, sino el de la pregunta.

Eso es Recio, eso es IK Rodríguez, eso la lucha libre de barrio, a través de los ojos de Ik.

La exposición fotográfica estará en el centro cultural Futurama del 10 al 27 de agosto.