● En México, 8 de cada 10 personas tituladas en ingenierías y ciencias fisicomatemáticas son hombres, según datos del INEGI; frente a la brecha, esta dependencia cuenta con una Dirección General técnica integrada mayoritariamente por mujeres jóvenes
● A través de herramientas de cartografía, cruce de datos del Banavim e indicadores socioambientales, las especialistas diagnostican el comportamiento de las violencias municipio por municipio para llevar atención oportuna a donde más se necesita
● Bajo la premisa de que decisiones basadas en datos transforman la realidad, se monitorea la efectividad de los programas estratégicos en todo el territorio nacional
Históricamente, el estudio de la geografía, el territorio y la ciencia de datos ha sido un ámbito predominantemente masculinizado. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en las áreas de ciencias fisicomatemáticas e ingenierías, 8 de cada 10 personas tituladas en México son hombres.
Frente a esta realidad, esta dependencia cuenta con la Dirección General de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica, un área técnica integrada mayoritariamente por científicas sociales, geógrafas, cartógrafas e ingenieras jóvenes dedicadas a analizar el territorio con perspectiva de género.
En atención a la encomienda de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de sustentar la política pública en evidencia objetiva, esta dependencia creó desde su origen un equipo interdisciplinario orientado a monitorear y evaluar el impacto del dinero público en el bienestar de las mexicanas.
La cartógrafa adscrita a la Jefatura de Análisis Geoespacial de Datos, Deyani Ávila, resalta que la interpretación de los espacios debe incluir la mirada y vivencia de las mujeres.
“Un análisis geoespacial implica estudiar la relación entre las personas y el medio ambiente a lo largo del tiempo. En la Secretaría cruzamos los registros del Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (Banavim) con indicadores de rezago social, pobreza e infraestructura ambiental. No basta con ver dónde ocurre la violencia, hay que entender el contexto para diseñar políticas públicas oportunas. El mundo siempre ha sido nuestro y hoy nos toca dibujarlo y cartografiarlo”, enfatiza.
Por su parte, la directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica, Patricia Carranza Rodríguez, señala que contar con un equipo de mujeres científicas permite analizar los datos con empatía social.
“Analizar la información con perspectiva de género nos permite definir con precisión dónde desplegar las estrategias prioritarias, como los municipios prioritarios contra el embarazo infantil o la ubicación de los Centros LIBRE. Detrás de cada cifra hay historias, y nuestro compromiso es garantizar que las herramientas estén al servicio de la seguridad de las mujeres”, subraya.
El trabajo de la dirección articula el desarrollo de plataformas propias y la traducción visual de la estadística nacional. La coordinadora de Análisis Estratégico y Estadísticas de Género, Evelyn Trasviña López, explica que su labor consiste en responder preguntas operativas con mapas interactivos.
“Tomamos la información de los programas y del INEGI para entregar líneas visuales y cartográficas sencillas de entender. Ver cómo la sistematización de datos permite dar seguimiento a casos complejos o evaluar la permanencia de una mujer en un refugio es profundamente satisfactorio, porque nos muestra hacia dónde orientar las acciones de prevención”, detalla.
Desde el área de desarrollo de sistemas, la encargada del Banco Nacional de Datos e Innovación en Materia de Género, Paula Navarrete, coincide en el valor de orientar la tecnología hacia causas de justicia social.
“En las carreras técnicas no siempre te enseñan que los sistemas pueden servir para estos temas; como servidoras públicas y como mujeres, merecemos usar buena tecnología para la atención de la violencia y la restitución de derechos”, indica.
A la par, el equipo de planeación y análisis presupuestal asegura que cada peso asignado cuenta con orientación humanista.
“Nuestra labor es verificar que las herramientas técnicas estén al servicio del bienestar; la habilidad tecnológica y la empatía no están peleadas, trabajamos para que el presupuesto público impacte verdaderamente en la vida de las personas”, coinciden las especialistas del área presupuestal tras dar seguimiento a los Anexos Transversales 13, que contribuye al fortalecimiento de la igualdad sustantiva en el país, y 31, con el que se impulsa el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados.
Impulsada por la visión científica y humanista de la primera Presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, esta dependencia demuestra que la ciencia de datos y la inteligencia territorial, comandadas por mujeres, son herramientas de transformación social.
