La diputada presentó una iniciativa para crear un fondo nacional hídrico para preservar el corredor forestal ubicado en suelo de conservación que abarca 250 mil hectáreas y que involucra al Estado de México, Morelos y la CDMX
*Al menos 70 por ciento del agua utilizada en la Ciudad de México proviene de acuíferos dependientes de los ecosistemas de esta región
Ciudad de México, a 24 de octubLa diputada Adriana Espinosa de los Monteros presentó una iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman los artículos 13 y 16 de la Constitución Política local, con el fin de proteger y reconocer la importancia del Gran Bosque de Agua.
La iniciativa busca además, dotarlo de recursos necesarios mediante un fondo nacional hídrico, pues se trata un corredor forestal en suelo de conservación que abarca 250 mil hectáreas, compartido por 37 municipios y alcaldías del Estado de México, Morelos y de la Ciudad de México, entidades que habrán de coordinarse para llevar a cabo acciones coordinadas para tal fin.
“El Gran Bosque de Agua cuenta con más de dos mil 500 especies de seres vivos, con una biodiversidad única, por ejemplo ahí habitan venados, zorros, halcones, tejones, búhos, coyotes, zacatuches, teporingos, gallinas de monte, etc.
“Se extiende dentro del Eje Neovolcánico Transversal y conjunta las sierras del Chichinautzin, Zempoala, Ajusco y las Cruces”, puntualizó Espinosa de los Monteros.
La importancia ambiental del Bosque de Agua, subrayó la legisladora, es de vital importancia no sólo para la capital, sino para la zona central del país, ya que conecta con 21 Áreas Naturales Protegidas a nivel federal, estatal y municipal.
Es, además, una zona relevante respecto a provisión de agua, principalmente por medio de la infiltración hídrica al acuífero, pues al menos 70 por ciento del agua utilizada en la Ciudad de México proviene de acuíferos dependientes de los ecosistemas de esta región.
“Además regula el clima de la Ciudad de México, mejora la calidad del aire, produce alimentos, bienes socio ambientales y funge como espacio de representación de culturas ancestrales”.
No obstante, advirtió la diputada Espinosa de los Monteros, hay una serie de factores que ponen en riesgo este tesoro natural protegido.
“Con el crecimiento de la ciudad y el Área Metropolitana el bosque ha estado expuesto a un intenso cambio del uso del suelo. En los últimos 40 años la cobertura forestal de la zona sur de la ciudad y del Ajusco se ha reducido 27 y 35 por ciento, en tanto la urbanización ha aumentado entre 240 y 400 por ciento.
“El crecimiento urbano, la deforestación, la tala ilegal y los cambios de uso de suelo son tan sólo algunos de los problemas que acechan al Gran Bosque de Agua, cuyas consecuencias son el aumento de la demanda de agua, la reducción en la recarga del acuífero, la dependencia de otras fuentes lejanas de agua y daños ambientales irreparables”, enumeró.
Con el fin de frenar la pérdida de las zonas boscosas de la Ciudad de México y para protegerlo, finalizó, debemos dar continuidad a las políticas instauradas desde 2019 “las cuales han generado un proceso de desarrollo sustentable en el suelo de conservación, permitiendo oportunidades de trabajo, cuidado de los ecosistemas y producción primaria en las comunidades y ejidos”.
