Integrantes de la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México nos pronunciamos frente a las declaraciones de la dirigencia de Movimiento Ciudadano, que hoy acusó a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, de un supuesto desvío de recursos destinados a obras contra inundaciones.
Primero, el Grupo Parlamentario respalda firmemente la decisión de nuestra ejecutiva local de duplicar el presupuesto dedicado a las obras en infraestructura hídrica para este ejercicio presupuestal, es una necesidad prioritaria y una demanda social.
Los 3 mil 360 millones de pesos que hoy se intentan presentar como «desviados» son, en realidad, la inversión que la propia jefa de Gobierno anunció el 13 de mayo del presente año para 318 obras de drenaje dentro del Operativo Tlaloque 2.0, un incremento de 116 por ciento respecto al año anterior.
“Pareciera que no saben leer un boletín de la Jefatura de Gobierno. Mezclar cifras y temas no es un error de interpretación, es una estrategia deliberada para confundir a la ciudadanía”, declaró el Diputado Paulo García, vocero de la bancada.
Lo que Movimiento Ciudadano omite deliberadamente es que estamos ante una temporada de lluvias histórica. El propio secretario de Gestión Integral del Agua ha explicado que el año pasado la Ciudad de México vivió la temporada de lluvias más intensa de su historia reciente, con más de mil 600 millones de metros cúbicos de agua caídos, y que en 2026 los meses de marzo, abril y mayo registraron más lluvia que en el mismo periodo del año anterior, es decir, un fenómeno atípico que se adelantó casi dos meses al calendario oficial. Ningún sistema de drenaje, por más obra nueva que se construya, procesa en tiempo récord un volumen de agua sin precedente.
Resulta particularmente cínico que sea la propia dirigencia de Movimiento Ciudadano la que, en su denuncia, documente con lujo de detalle siete alcaldías bajo alerta roja el 28 de junio y volúmenes de 21.2 y 12 millones de metros cúbicos de agua caídos los días 8 y 13 de julio. Son ellos mismos quienes describen la magnitud de un fenómeno natural extraordinario y, acto seguido, pretenden atribuirlo a un supuesto desvío de recursos, como si la meteorología respondiera a la administración pública y no al cambio climático. No se puede, en el mismo párrafo, reconocer una alerta roja por lluvia atípica y exigir cuentas por inundaciones como si fueran producto de corrupción y no de un evento hidrometeorológico documentado por Protección Civil.
Eso no es fiscalización, es carroña política. Es la explotación de una emergencia climática, que afecta a millones de familias y que ningún gobierno del mundo puede eliminar por decreto, para fabricar un escándalo mediático en año electoral. Mientras la ciudadanía enfrenta las consecuencias de un fenómeno natural extremo, Movimiento Ciudadano prefiere sacar rédito político de la desgracia ajena en lugar de sumar propuestas o, siquiera, rendir cuentas de lo que ocurre en los estados que gobierna.
Las obras existen, son verificables y siguen en marcha. El pasado 16 de julio, la jefa de Gobierno supervisó junto con la alcaldesa de Iztapalapa y el secretario de Gestión Integral del Agua los avances de una inversión de mil 500 millones de pesos en 54 obras hidráulicas para esa demarcación, entre ellas los nueve Tanques Tormenta de la Calzada Ignacio Zaragoza, con capacidad para más de 4 millones de litros de agua, y el nuevo colector de República Federal, que desahogará hasta 6 mil litros de agua por segundo hacia el vaso regulador El Salado, cuya capacidad ya fue prácticamente duplicada. En total, la Ciudad de México invertirá este año 7 mil millones de pesos en infraestructura de drenaje, el doble del promedio histórico. Reconocemos, como lo ha hecho la propia jefa de Gobierno, que estas obras no resuelven el problema en un solo año y que persisten encharcamientos e inundaciones en distintos puntos de la ciudad, particularmente en calles secundarias y zonas de bajo nivel topográfico cuya atención inmediata corresponde a la infraestructura local y a las alcaldías, y no exclusivamente a las obras de gran escala que ejecuta el Gobierno central.
“Lo que no existe es evidencia alguna de desvío de recursos en ese rubro, es ridículo que denuncien sin pruebas, e ignoren todas las obras tangibles que pueden ir a visitar en la Ciudad, ninguno de los tanques tormenta es invisible, con gusto los paseamos por las obras” declaró el Diputado Paulo García, vocero de la bancada.
Antes de acusar, Movimiento Ciudadano debería explicar lo que ocurre en los territorios que gobierna.
En Nuevo León, la obra insignia del gobierno de Samuel García, el monorriel de las Líneas 4 y 6 del Metrorrey, no operó para el público durante el Mundial 2026 pese a haber sido anunciada para esa fecha. El propio secretario de Movilidad y Planeación Urbana del estado reconoció públicamente que solo circularía «en pruebas» y que la obra civil completa no estaría lista sino hasta septiembre de 2027. Esa misma obra ha dejado al menos dos trabajadores muertos en accidentes de construcción. El 8 de junio, el propio Congreso de Nuevo León ofreció una disculpa pública a los turistas que llegaron al estado por, en palabras de uno de sus propios diputados, «el mugrero que nos tiene Samuel García».
En Jalisco, gobernado por Movimiento Ciudadano, la crisis no es de imagen sino de salud pública. Un monitoreo con respaldo de investigadores del ITESO encontró que 93.48 por ciento de las muestras de agua analizadas en la Zona Metropolitana de Guadalajara no tenían cloro residual, y se detectaron plomo, mercurio y bacterias como E. coli. La Secretaría de Salud del propio estado recomendó a la población no beber ni cocinar con el agua de la llave. El gobernador Pablo Lemus tuvo que destituir al director del organismo operador de agua, y su gobierno reconoció que se requieren más de 42 mil millones de pesos para atender la crisis del agua contaminada.
No pedimos que se oculten los problemas de la Ciudad de México, los reconocemos y trabajamos para resolverlos con obra pública verificable. Lo que exigimos es congruencia. Quien denuncia con base en cifras alteradas, mientras en sus propios gobiernos el transporte insignia no funciona y el agua de la llave pone en riesgo la salud de la población, no tiene autoridad moral para erigirse en juez de la gestión ajena.
Invitamos a la dirigencia de Movimiento Ciudadano a un ejercicio de transparencia recíproco: que informe con la misma insistencia sobre el estado del monorriel de Monterrey y sobre la calidad del agua en Guadalajara
