—La Alcaldesa deja en claro que gobierna como franquicia de la ultraderecha internacional.
En lugar de rendir cuentas a las y los habitantes de la Cuauhtémoc sobre los señalamientos de desvío de recursos, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega utilizó su comparecencia ante el Congreso de la Ciudad de México para defender al gobierno de la Comunidad de Madrid, encabezado por Isabel Díaz Ayuso, ante el aplauso unánime de la oposición.
Desde un día antes, la alcaldesa preparó el terreno para victimizarse: anunció públicamente que sería objeto de provocaciones que, llegado el momento, nunca ocurrieron. Una vez en el Congreso, y sin asomo de autocrítica, Rojo de la Vega justificó la polémica visita de Isabel Díaz Ayuso a la alcaldía y llamó «acomplejados» a quienes señalaron lo inaceptable de rendir homenaje a Hernán Cortés en suelo mexicano. La Cuauhtémoc, hoy, opera como franquicia política de Ayuso.
Desde Morena, la diputada Leonor Gómez Otegui le reclamó directamente por el caso del grupo MEOR, los señalamientos por presuntos delitos electorales, el gasto inexplicable en publicidad institucional y el homenaje a Cortés junto a Isabel Díaz Ayuso.
La diputada Diana Sánchez Barrios la cuestionó por la gentrificación galopante en la demarcación, los señalamientos de extorsión a empresarios en Roma y Condesa, y la inutilidad de los tótems publicitarios instalados con recursos públicos. «Cómo no se le cae la cara de vergüenza de traer a esa gente aquí y pisotear nuestra historia», le expresó.
La diputada Iliana Sánchez señaló la profunda desigualdad en la atención que la alcaldía brinda a las colonias de altos ingresos en contraste con el abandono de las colonias populares de la Cuauhtémoc.
A pesar de la contundencia de los señalamientos, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega no respondió ninguno de los cuestionamientos planteados por las diputadas de Morena. Ni una sola respuesta sobre el caso MEOR. Ni una sobre los presuntos delitos electorales. Ni una sobre el gasto en publicidad. Ni una sobre la gentrificación que está expulsando a las familias de la Roma y la Condesa. Ni una sobre la desigualdad entre colonias. Optó, en cambio, por el silencio, la evasión y la defensa de una gobernante extranjera. Comparecer ante el Congreso no es un trámite ni un escenario para discursos importados: es la obligación legal de rendir cuentas a las y los habitantes que se gobiernan.
